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Tan pronto como entre en casa, al cachorro se le deberá
dejar en paz.
Después de un comprensible momento de embarazo nuestro
alumno comenzara ya a aprender según el aprendizaje
latente que le permitirá hacerse una idea espacial
de la nueva casa. Además memorizará nuestros
olores, los sonidos de la familia y algunas imágenes
táctiles y visuales que siempre deberán ser
positivas (caricias, pocas pero buenas, palabras dulces, tono
de voz bajo y suave). Recuerde que el cachorro es sumamente
egocéntrico, como un niño, y todo lo que sucede
a su alrededor es como si le sucediese a él. Si discute
con su esposa el primer día que tiene el cachorro en
casa, este creerá que está enfadado con él
y se asustará. Al término de su primera jornada,
que ha pasado inspeccionando, elaborando datos y memorizando,
el cerebro del cachorro ya habrá trabajado bastante
y pedirá un período de reposo, es decir, de
sueño.
Sin embargo, al mismo tiempo el cachorro se siente perdido,
sin mama y sin hermanos. Usted podría ser un sustituto
significativo, pero por la noche se encierra en su habitación
y lo deja solo para no darle el vicio de dormir en
su compañía. El pequeño, abandonado a
sí mismo en un ambiente que acaba de conocer, se desespera
y ladra durante toda la noche.
¿Es un paso inevitable? No. Para que el perro duerma
un sueño tranquilo desde la primera noche (al igual
que usted y sus vecinos) puede perfectamente tener al cachorro
en la habitación con usted, siempre que tenga la precaución
de colocarlo en una cesta (o en una alfombrilla, o en una
simple caja), de la cual no debe salir.
Tal vez lo intente, pero usted lo disuadirá y la lucha
no será demasiado larga: el cachorro está cansado,
esta en compañía, tiene la barriga llena, así
que desea sobre todo dormir. Sus intentos de salir de la cesta
serán más que nada un primer sondeo soñoliento
acerca de sus capacidades de jefe de jauría. Si le
deja salir, su posición jerárquica vacilara
desde este primer momento (y él ya no se sentirá
seguro, porque aquí falta el Jefe), pero si continúa
devolviéndolo a su cesta con amable firmeza diciéndole
un seco "No", acariciándolo cada vez que
permanece en la cesta unos segundos, el cachorro:
- entenderá que aquí hay un buen guía
coherente y fiable, y que puede dormir tranquilo;
- habrá comenzado ya a aprender el significado de
la orden "no";
- completamente relajado, caerá rápidamente
en el sueno de los justos.
¡Pero así ya le hemos dado el vicio de dormir
en nuestra habitación! -objetará alguien- ¡Y
yo no pretendo tener al perro junto a la cama durante toda
la vida!
Nadie le obliga a hacerlo. Dentro de uno o dos días
podrá conseguir sin ningún problema que el cachorro
duerma en la habitación reservada para él (o
en el jardín, si lo tiene), y que duerma tranquilo,
sin volver a desesperarse, porque mientras tanto habrá
aprendido a conocer el ambiente, a entender que esta casa
es su guarida, a saber que allí esta el Gran Jefe que
vigila su sueño.
No es falta de coherencia pedirle que abandone nuestra habitación,
después de habérsela dejado durante una o mas
noches: el truco esta en que nosotros no le hemos dado el
vicio de dormir en nuestra habitación, sino el de dormir
en su cesta (o en su caja, o en su alfombrilla).
Cuando deseemos que el cachorro se desplace a otra parte
bastara desplazar la cesta para que él entienda que
ese es su lugar, independientemente de la colocación.
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