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Un buen amo para un perro es casi siempre sinónimo
de buen jefe de jauría. Y jefe de jauría es,
sobre todo, sinónimo de fiable.
A pesar de lo que suele creerse, en la naturaleza el gran
jefe no es nunca el más fuerte en el sentido literal
de la palabra: un amasijo de músculos y colmillos sin
cerebro jamás llegará a altas posiciones jerárquicas.
El jefe de jauría es un perro maduro, experto, inteligente,
valiente y coherente. ¿Se siente usted a la altura
de este cargo? Si le ha asomado a los labios una sonrisita
sarcástica de superioridad, por favor, sométase
al pequeño test que le presento a continuación,
marcando el comportamiento que cree tendría en las
circunstancias descritas. Es importante que trate de imaginar
la situación como si fuese real y sea honrado al reconocer
su probable reacción. ¡Puede hacer trampas durante
el test, pero nunca logrará hacerlas con su perro!
Caso 1. Su cachorro de tres meses se sube al sofá,
usted le regaña diciéndole: "Abajo".
Él baja mostrando haber comprendido, da una vuelta
por los alrededores y luego vuelve a subir al sofá.
Usted le repite: "Abajo". El cachorro baja, le mira
a los ojos y vuelve a subir al sofá. Usted:
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